viernes, 8 de enero de 2021

Música y Cine (La cara oculta) 

Si alguien pregunta por la historia de Pink Floyd, se sabe que Roger Waters y David Gilmour son prácticamente 'enemigos' y que nunca podrá haber una reunión porque las relaciones están rotas.
Bueno, es sabido que en algunas ocasiones Waters y Gilmour han enterrado el hacha de guerra, siempre por cuestiones de buen corazón, como actos benéficos o conciertos para recaudar fondos.
A saber, la conocida reunión puntual para el festival 'Live 8' en 2005, aún con Rick Wright vivo, y el dueto que ambos protagonizaron en 2010 en un pequeño bolo en beneficio de niños palestinos refugiados.  
Después, en 2011, Waters cerraba su gira mundial de 'The Wall' invitando por sorpresa a Gilmour y Nick Mason en uno de sus conciertos en Londres. Incluso luego compartieron cena en un restaurante, con unas imágenes que fueron captadas por el público y luego compartidas en la prensa.
Corrió el rumor, en su momento, de que tras el exitoso concierto en el 'Live 8' en Hyde Park les ofrecieron 150 millones de dólares por una gira por Estados Unidos, pero que supuestamente lo rechazaron por las diferencias irreconciliables en el seno del grupo. Todas las esperanzas se hundieron en 2008 con el fallecimiento de Wright, enfermo de cáncer.  
Parecía que, aunque no había planes de reunificación, los 3 hechos puntuales de reunión antes mencionados apuntaban a una mejoría en las relaciones personales, pero en los últimos años otra vez las cosas se han complicado entre los 2 machos alfa del grupo.
En concreto, en este ya pasado 2020 Waters y Gilmour terminaban de romper cualquier posibilidad de acercamiento cuando el primero denunció que el segundo nunca promocionaba sus trabajos en solitario en las plataformas digitales y de redes sociales de Pink Floyd al tener el control completo de éstas. Sin embargo, le reprochaba que sí que Gilmour usaba los perfiles oficiales de Floyd para promocionar los trabajos profesionales de su esposa, Polly Samson.
La ruptura comenzó en 1985. Tras varios años de diferencias creativas entre Waters y Gilmour y muchas tensiones, sobre todo por la grabación de 'The Wall' y la posterior y agotadora gira mundial, el distanciamiento total se notó en el disco 'The Final Cut' (1983), la despedida formal de Waters con el grupo.
En 1985 Waters anunciaba su marcha y pensaba que suponía la ruptura de la banda. O una hibernación, pero que la etapa creativa del grupo estaba agotada. De hecho lo solicitó a los tribunales al encontrarse que sus ex compañeros manifestaron la voluntad de continuar con el nombre de Pink Floyd, para 'sorpresa' de Waters.
"Estaba equivocado, claro que sí... es una de las pocas veces que los asuntos legales me ha enseñado algo", llegó a decir a la 'BBC' en 2013, casi 30 años después.
Un primer acuerdo hizo que los 3 restantes miembros continuaran con la banda y que Waters pudiera explotar todo el material compuesto en Floyd, algo que hizo por ejemplo para celebrar la caída del Muro de Berlín, con conciertos especiales de 'The Wall'. 
Nick Mason dio su propia visión en 2018, en la revista 'Rolling Stone': "En mi opinión, creo que el problema es que Roger no respeta a David. Él siente que componer lo es todo, y que tocar la guitarra y cantar es algo que, no diré que nadie puede hacer, pero que todo debe juzgarse por la composición y no por la ejecución. Creo que a Roger le molesta el error que cometió al dejar la banda pensando que sin él se hundiría".
"Es realmente decepcionante que estos señores ya bien mayores sigan con sus rencillas", remató Mason, bastante al margen siempre de las peleas de la banda para lucrarse con la fórmula de Floyd que fuera en cada momento. Ahora, como es sabido, formó su propio grupo de versiones de la primera etapa del grupo, la psicodélica, llamada Nick Mason's Saucerful of Secrets.
También pasado el tiempo, en 2014, Gilmour, quien suele huir de las polémicas en público, se sinceró también en la 'Rolling Stone' sobre por qué no puede mantener un grupo con Waters: "No puedo ni imaginar por qué alguien puede pensar que lo que hacemos ahora tendría algo que ver con él... es un misterio para mí. Roger estaba cansado de estar en un grupo de éxito. Está muy acostumbrado a ser el único líder en toda su carrera".
Y remató: "La idea de que él entrara en un sistema que funciona de manera democrática, pues no encajaría". Además, considera que ya es cosa del pasado muy superada: "Yo tenía 30 y tantos años cuando Roger dejó el grupo. Tengo 68 ahora. He estado más de media vida sin él, así que la verdad es que no tenemos mucho ya en común". (Fuente: Rock-Progresivo.com).
 

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