viernes, 22 de marzo de 2019

Series (El cine en pulgadas) 

Una joven investigadora de la policía de Helsinki, tras enviudar vuelve al servicio activo y se le destina un nuevo compañero con el que no termina de encajar. Tras el retorno, su primera investigación consiste en aclarar el asesinato de una joven que está vinculada a un magnate de la construcción de la capital que acaba de hacerse con un contrato multimillonario.
Deadwind (2018) es un nordic noir que desarrolla de forma exclusiva la investigación de un caso central que va complicándose y teniendo cada vez más ramificaciones políticas, económicas y personales que los investigadores van descubriendo al mismo ritmo que los espectadores, que carecen de cualquier información privilegiada que no conozcan los dos detectives.
Los 12 episodios de la primera temporada llegan de la mano de Rike Jokela, veterano de la televisión nacional. El guión lo ha coescrito con Jari Olavi Rantala y Kirsi Porkka, también dos escritores con tablas. El reparto está compuesto por actores escandinavos principalmente. Pihla Viitala en el papel principal, acompañada por Lauri Tilkanen y Tommi Korpela.
La serie, estrenada en marzo del pasado año en su país de origen, ha sido todo un éxito. En su estreno en la cadena pública finlandesa tuvo 462.000 espectadores. Es decir, una cuota de pantalla del 24,9%. La crítica nacional también la ha aplaudido. La serie ya despertó simpatías en su avance en el Festival de Cine de Gotemburgo. De hecho, ha sido nominada a Mejor Guion Nórdico en los Fond Prize de la Nordisk Film & TV.
Aunque no llega al nivel de las grandes obras maestras del género "nordic noir", es una serie digna y correcta que bien se merece un visionado.  


lunes, 18 de marzo de 2019

Música y Cine (La cara oculta) 

Porca miseria: estrictamente hablando, en los anales del pop, Nicky Hopkins solo figura como el (supuesto) protagonista de Session Man, un tema de The Kinks. Y no, aunque el propio Hopkins abre la canción tocando el clavecín, la letra no se refiere a él: satiriza suavemente a los más funcionariales de entre los músicos de estudio.
Session man es una anécdota en una carrera que incluye infinidad de mejores interpretaciones con The Kinks más colaboraciones con The Who, Joe Cocker, Jeff Beck, Donovan. Sin olvidar que fue socio esencial de los Rolling Stones durante su segunda Era Dorada (1968-1973). Tocó igualmente el piano en Revolution de los Beatles y, por su trabajo, EMI le pagó seis libras y diez chelines, equivalente a unas 96 libras de 2019; Hopkins guardó el recibo. Debe constar que ese era el pago mínimo para un músico de sesión en 1968. Y pudo ser peor: en 1971, Nicky estuvo en la elaboración del álbum Imagine y, entre la tensión generada por las broncas de Yoko Ono a los instrumentistas participantes, a John Lennon se le olvidó gestionar la retribución de Hopkins.
En realidad, Nicky no rechistó. Cualquiera sabía la importancia publicitaria de fichar al lado de un beatle. Terminaría cooperando en otros títulos de Lennon e incluso en discos de sus tres excompañeros. Era un todoterreno: podía aportar solos literalmente deslumbrantes o difuminarse en los cimientos de una grabación. Dominaba las técnicas del blues, el boogie, el rock & roll pero también lograba sonar como un músico cortesano (recuerden el primoroso piano de She’s a rainbow, lo mejor de los Stones psicodélicos). De hecho, según algunas almas cándidas, debería haber firmado como coautor de algunos éxitos de Jagger-Richards, lo que supone desconocer la naturaleza (cicatera) de la bestia.
El problema: Hopkins era una criatura frágil. Fascinado por California, se instaló en los alrededores de San Francisco y tocó con Steve Miller, Jefferson Airplane, Quicksilver, Jerry Garcia. La aventura californiana le inspiró algunas melodías memorables —Girl from Mill Valley; Edward, the mad shirt grinder— pero el colosal hedonismo del momento casi acaba con su endeble salud. Le salvó Narconon, rama de la cienciología dedicada a la rehabilitación de adictos.También se quedó atrapado en el dilema de (disculpen la expresión) los músicos mercenarios. En algún momento, les ofrecen dar un paso al frente y transformarse en artistas solistas. Nicky no se resistió a la tentación y sacó tres discos bajo su nombre (cuatro, si cuentan un LP de órgano Hammond para el mercado alemán). Hay una ley no escrita del mundillo musical que advierte: el músico más brillante no se convierte automáticamente en artista, a secas. Su caparazón no está lo bastante endurecido, no se sabe vender. Nicky era un formidable instrumentista pero le costaba hacer letras y dirigir una banda. 
Cuesta evitar las conclusiones moralistas cuando se revisa la carrera de alguien tan dotado (y tan desdichado) como Nicky Hopkins. Tuve ocasión de tratarlo en su última ciudad de residencia, Nashville, allá por 1994. No quería hablar del pasado y su presente resultaba deprimente (componía, aseguraba, para series televisivas japonesas). Murió ese verano, con 50 años. (Fuente: El País).


miércoles, 13 de marzo de 2019

Música y Cine (La cara oculta) 

Año   1976,    Rocky   producida solamente con un millón de dólares de presupuesto (cuando la media en Hollywood en aquella época era de cinco millones), arrasa en todo el mundo, gana el Oscar a mejor película, conquista a la crítica y convierte en una estrella a su protagonista y guionista, Sylvester Stallone. Justo en ese momento otra película hecha seis años antes (en 1970) toma de repente nueva vida: se llamaba originalmente The Party at Kitty and Stud’s (Fiesta en casa de Kitty y Stud"), pero sus productores decidieron reeditarla con el nombre de Italian Stallion (que se puede traducir por "El semental italiano”, en homenaje a las raíces italianas tanto de Stallone como de su personaje, Rocky Balboa). La leyenda de la “película porno de Stallone” nacía para el mundo.
¿Pero era porno aquello? No, era una película erótica (de 71 minutos) y blandengue, según Rolling Stone “enormemente aburrida e inepta”. La trama de The Italian Stallion era la propia de ese tipo de cine erótico que se rodaba con bajísimo presupuesto a comienzos de los setenta para ser exhibida en las salas equis que empezaban a surgir: una pareja organiza una orgía en su casa. Poco más. La película apenas tuvo recorrido comercial en su momento, dado que Garganta profunda (1972), el filme que hizo del porno un género con ciertas posibilidades comerciales durante la década de los setenta, no se había estrenado aún. Pero después de que Stallone alcanzase la fama, la leyenda empezó a formarse.
¿Era The Italian Stallion originalmente una película pornográfica y se rebajó su contenido para poder ser exhibida en salas comerciales? No, pero lo cierto es que el actor aparece completamente desnudo en varias escenas y hay mucho sexo, aunque simulado. Diferentes versiones han ido apareciendo con el tiempo con nuevas escenas incorporadas, estas sí de corte explícito y con actores que se parecían físicamente a Stallone.
El actor ha hablado de la película en más de una ocasión, mostrando un sano sentido del humor al respecto. “¿Qué hay de esa película pornográfica en la que supuestamente apareces?”, le preguntaron en una entrevista para la revista Playboy publicada en 1978. “Es una película erótica en la que interpreto a un tipo que pone un anuncio en un tablón invitando a la gente a una fiesta en su casa. Aparecen unas diez personas y hay muchos besos y frotamientos. Y más o menos eso es todo. Según los estándares de hoy la podrían ver todos los públicos”.
Stallone explica luego: “Me moría de hambre cuando la hice. Me habían echado de mi apartamento y llevaba cuatro noches durmiendo en un banco de una estación de autobuses. Estaba desesperado. Cuando tienes hambre haces cosas que normalmente no haces”. El sueldo de la película era de 100 dólares al día (unos 89 euros; el actor ganó unos 180 por dos días de trabajo, que hoy serían unos 1.200 euros) y, pese a que tenía que aparecer desnudo, “eso no era problema. No había sexo explícito en la película”, explicó el actor.
Stallone detalla también que los productores de la película eran “unos abogados ricos”. “Al final, era o hacer la película o atracar a alguien, porque estaba en la cuerda floja”.
Lo cierto es que si bien el filme goza de cierto estatus de culto por mostrar a una superestrella del cine en su juventud, en una trama bastante comprometida, nunca fue un gran éxito, incluso contando con un reclamo como Stallone. Sus derechos y los negativos originales se vendieron en eBay por 270.000 dólares en 2010 (unos 240.000 euros).
Stallone no es la única gran estrella con un pasado en el cine erótico. David Duchovny y Jackie Chan participaron en películas plagadas de escenas de sexo. Cameron Diaz fue sometida a un intento de extorsión por parte de un fotógrafo que, antes de ser famosa, le hizo unas fotos y un vídeo con temática bondage por el que le pidió tres millones de dólares (2,6 millones de euros).
Algo parecido a eso le sucedió a Stallone con su película: tras hacerse famoso, intentaron venderle la película original por 100.000 dólares (89.000 euros) para que no viese la luz. ¿Su respuesta? “No pagaría por ella ni dos dólares”. (Fuente: El País).



lunes, 11 de marzo de 2019

Películas (Una mirada diferente al cine) 

A sus 43 años, Fúsi es un inadaptado, con sobrepeso, que nunca tuvo novia y cuyo único interés son las batallas de la Segunda Guerra Mundial, que reproduce en miniatura en el apartamento en el que vive con su madre. Un día recibe un cupón para acudir a una escuela de baile, donde conoce a Sjöfn, una mujer solitaria, como él, y con profundas heridas psicológicas.
Dagur Kári (Un buen corazón) firma y dirige Corazón Gigante (2015) un drama protagonizado por Gunnar Jónsson (Rams, El valle de los carneros) y que también cuenta en su reparto con Ilmur Kristjánsdóttir (Trapped), Sigurjón Kjartansson, Franziska Una Dagsdóttir, Margrét Helga Jóhannsdóttir y Arnar Jónsson (Trapped). 
Aunque parezca una comedia romántica, esta película tiene poco de comedia y lo justo de romance. En realidad es un retrato humanista, poco complaciente pero cargado de esperanza, del peso de las apariencias y los prejuicios en una historia que juega, más que con los clichés del género, con las expectativas de los espectadores.
Gunnar Jónsson obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de Cine de Valladolid (Seminci) y en el Festival de Tribeca, donde también, la cinta, obtuvo el premio a la mejor película y al mejor guión.
Esta película cuenta una historia de inicios tardíos narrada con sensibilidad, justo con el toque exacto de melancolía para hacerla mas creible.


miércoles, 27 de febrero de 2019

Series (El cine en pulgadas)  

La ciudad de Estocolmo se ve convulsionada por una serie de asesinatos de claro tinte homofóbico, que comparten el mismo modus operandi. Una psicóloga sueca recién llegada de los EEUU tras una larga estancia en el FBI, y especializada en perfiles criminales, se ve obligada a colaborar con la policía sueca, cuando su hija autista es testigo accidental de uno de los crímenes y puede identificar al asesino.
Melinda Kinnaman (Mi vida como un perro) y Henrik Norlén (Mi perfecta hermana) son los protagonistas de la serie. Kim Cattrall (Sexo en Nueva York), Marek Oravec (Capitán América: El primer vengador), Simon J. Berger (Call Girl), Esmeralda Struwe y Magnus Roosmann (Skenbart: En film om tåg) también forman parte del reparto de Modus (2015).
La serie, que consta de dos temporadas con ocho capítulos cada una, está basada en "Noche cerrada en Bergen", el cuarto libro de la saga literaria escrita por Anne Holt que versa sobre la criminóloga Inger Johanne Vik. Modus está dirigida por Lisa Siwe y Mani Maserrat Agah y el guion corre a cargo de Mai Brostrom, Anne Holt y Peter Thorsboe para la cadena sueca TV4. 
La serie se estrenó en 2015, cuando el “nordic noir” se encontraba en su punto álgido y, prácticamente, todas las series que se emitían, además de tener una gran calidad, solían ser éxitos. Esta pasó bastante desapercibida, acaso porque se estrenó en España en un canal minoritario (Calle 13) en dos ocasiones o también porque no tenía el nivel que los anteriores productos llegados del norte de Europa.

domingo, 24 de febrero de 2019

Palmarés Festivales (El cine resumido en premios) 

Palmarés de la 91 Edición de los Oscar (2019)

sábado, 23 de febrero de 2019

Noticias (Reseteando la actualidad) 

Stanley Donen, director de clásicos del cine como 'Cantando bajo la lluvia' y "Charada" ha muerto a los 94 años, según informó hoy el diario 'Chicago Tribune'.
El periódico precisó que la muerte de Donen había sido confirmada por uno de sus hijos.
Donen, quien también era coreógrafo, dirigió 'Cantando bajo la lluvia', estrenada en 1952, con Gene Kelly como protagonista.
Su hijo, el crítico de cine del 'Chicago Tribune' Michael Phillips, confirmó a través de Twitter la muerte de su padre al que definió como un director con "un talento enorme y a menudo descuidado".
También fue responsable de otras películas musicales legendarias como "Siete novias para siete hermanos", de 1954; y Funny Face, de 1957, con Fred Astaire y Audrey Hepburn.
En la década de 1960, se trasladó al Reino Unido donde realizó dos de sus cintas más populares, ambas con Audrey Hepburn como protagonista 'Charada' (1963) y 'Dos en la carretera'.
Pese a ser responsable de películas que son consideradas referencias en la historia del cine, nunca fue nominado a los Oscar, galardón que sí obtuvo a título honorífico en 1998 por "una obra marcada por la gracia, la elegancia, el ingenio y la innovación visual".
Nacido en Carolina del Sur (EEUU) en 1924, Donen comenzó a bailar cuando apenas tenía 10 años tras ver a Fred Astaire en el cine.
"Vi a Fred Astaire en Flying Down to Rio cuando tenía nueve años, y cambió mi vida. Me pareció simplemente maravilloso, y mi vida no era maravillosa. La alegría de bailar música", dijo en una entrevista con 'Vanity Fair' en 2013.